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Mis 8 años volando: de un drone de juguete al Phantom 4 Pro

Por Felipe López Miranda · Actualizado el 16 de octubre de 2026

La fotografía me gusta desde siempre. Estudié fotografía y tomé cursos de cine, entre ellos uno con el documentalista Patricio Guzmán. Hace unos 8 años descubrí que se podía sacar fotos desde el aire, y desde entonces trato de que mis fotos miren desde el cielo. De ahí nació DroneImagen.

Mi primer drone me duró un día

Partí con un drone de juguete que me regalaron, y me duró un día: chocó con el techo. Mi primer drone de verdad fue uno pequeño de DJI que costó unos 89 mil pesos, alrededor de 90 dólares. No me acuerdo cómo se llamaba, solo que era muy chiquito.

Los drones que vinieron después

Después pasé al DJI Spark, y ahí di un salto grande. Luego vino el Mavic y más tarde el Phantom 4 Pro, que es mi favorito de todos, y además es muy bonito. Hoy vuelo con el DJI Lito X1, que me parece bastante bueno.

JPG y un retoque base

Casi siempre fotografío en JPG: siento que queda más limpio y los archivos pesan menos. La resolución más alta que he sacado es de 4.000 × 3.000 píxeles.

Antes retocaba mucho más mis fotos. Hoy prefiero publicarlas casi como salen, con un retoque base de contraste, color y nitidez, para que se vea la esencia de la imagen.

Mi foto favorita

Una de mis fotos favoritas la saqué hace unos 5 o 6 años en la playa de El Quisco, a eso de las dos de la tarde. Es una toma cenital: el drone estaba justo sobre unos pájaros (pelícanos o gaviotas, no sé cuáles) y en la imagen se ve uno y, abajo, se dibujan las sombras de tres pájaros volando. Sin duda es una de mis favoritas.

Mi lugar favorito: Caleta Hornos

De todos los lugares donde he volado, me gustó mucho la región de Coquimbo, y en especial Caleta Hornos. Es un lugar muy hermoso y tengo fotos preciosas de ahí.

Cuándo salgo a volar

Cuando viajo me planifico: he hecho viajes por todo Chile y en algunos no llevé el drone. No vuelo con lluvia ni con mucho viento, y prefiero volar después de una lluvia.

Mi regla de seguridad: no alejarme del punto de despegue

Puedo subir el drone bien alto, pero trato de volarlo siempre dentro de un perímetro cercano al punto de despegue. Si quiero una foto dos kilómetros más al norte, al sur o donde sea, me muevo esos dos kilómetros y despego desde ahí. Las distancias grandes tienen mucho riesgo: no solo el de perder el drone, que es lo de menos, sino el de un accidente, porque si se pierde puede caer encima de alguien.

Lo aprendí con un susto. Una vez se desconectó el drone del teléfono y tuve que devolverlo con el joystick, sin ver dónde estaba. Es mi mayor susto y aprendí mucho de eso.

Mi consejo para quien recién compró un drone

Que sea responsable y consciente de que tiene en sus manos algo que puede provocar un accidente. Y que, si le gusta la fotografía, lo va a disfrutar mucho.

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